miércoles, 7 de mayo de 2014

Una carta perdida

Dice...

"Hace sol de madrugada
y estoy esperando a que se duerma.
La luna está lejos,
donde tú andas
con tus piernas,
como mínimo, alargadas
como máximo, metro ochenta.

Hace sol de madrugada
y seco mis páginas en la ventana,
mis lágrimas en la puerta.
Hace sol y sueño
con vivir las cuatro décadas
últimas en tu alba color pecada,
que tu pelo espose mis muñecas
y mis labios hablen como hablas.

Hace sol de madrugada
y te escribo una carta
legible a penas.
Oigo el mar,
también lo siento;
¿o es mi carta
que no se seca?
pues no la seco,
porque estás lejos
y así parece
que estás más cerca.

Hace sol de madrugada,
pero tú no estás morena."

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