«y entonces te pensé...
tan dulce...
estabas vestida de jazz
tumbada en blues
y con pelo funky.
no sé dónde podría ocurrir esto
más que en este lugar.
tus movimientos,
tus gestos,
tus pasos,
con los que te levantaste
y te acercaste
dejándome inmóvil, atónita,
aunque respondí finalmente.
cuando nos íbamos queriendo
ibas convirtiéndote en arena;
cuando me quise dar cuenta
estaba en medio de un desierto,
sola,
y no veía más alternativa
que vagar en busca de...
otro vestido de jazz
otra cama de blues
y otro pelo funky
que sé que no hay
en otro lugar más
que en aquél donde
no eras arena.»
No hay comentarios:
Publicar un comentario