Me doy asco escribiendo,
enlazando palabras,
haciendo emerger
el germen que duerme
en lo profundo
del ser taciturno
que en un mundo se pierde.
Maldito mundo oscuro
maldito taciturno
maldito germen que emerge
y merece perecer.
Maldito quién maldiga.
“Toc, toc.” ¿Quién es?
“La maldición, me llaman vida
¿me ha llamado usted?”
No, no le he llamado.
“Pues entraré a ver.”
¿Quiere una taza de té?
“Ya me la he tomado.”
¿Algo para picar?
“Te he dejado sin nevera.”
Siéntese en mi sofá
“Si me dices dónde está...”
Bueno, vete ya.
“Me largaré cuando tú quieras.”
Nunca se fue.
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