No sé tocar bien el viento
y las situaciones ni te cuento;
sólo sé cuando no hay normas,
cuando no depende de mí
o cuando estoy durmiendo.
No sé tocar el viento
y tú lo tocas.
Sin tu instrumento
no puedes,
y menos entre interiores,
por eso pido que
lo cojas
y rompas
tus paredes
(si quieres sal por la puerta)
y aprendamos
sin normas
ni limitaciones
que nos entorpezcan
o nos aceleren.
Pero tú primero
que no sé tocar el viento.
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